Las colas en China son mera ilusión. Por lo general frente a una ventanilla lo único que se forma es una marabunda de personas, y cuando intentan regularla mediante barandillas, como en las estaciones de tren, lo único que consiguen es que la gente directamente se cuele por los laterales. Así que para hacer frente a esto lo único que nos queda es comprarnos unas coderas y como un miura en San Fermín abalanzarnos como uno más de ellos impidiendo que nadie se nos cuele con los brazos y avanzar sin miedo. Hay que ponerse duros si se pretende llegar.