Dali es una ciudad situada muy cerca del lago Erhai, que conserva un casco antiguo rehabilitado y rodeado de murallas, calles empedradas y casas de arquitectura tradicional. Un encanto. Por contra, las tiendas de souvenirs y de turistas se aglutinan en las calles principales como si de Port Aventura se tratase. Sus alrededores son rurales y preciosos y es relativamente fácil perderse por los pequeños pueblos y desconectar de la ciudad.