Actualmente propiedad del modisto francés Yves Saint-Laurent, es un fabuloso jardín con cactus, palmeras, cañas de bambú, un estanque y la gran casa de color añil. Su primer propietario pretendía tener en su jardín la representación en flora de los cinco continentes. Es un maravilloso refugio del calor de la mañana, pero vale la pena visitarlo a primera hora, pues siempre está lleno de visitantes. La entrada cuesta 30DH. Está algo alejado y hará falta coger un taxi.