Desplazarse en una motonave por el río Nilo es una delicia y una manera muy cómoda de visitar los templos ubicados en la orilla, mientras uno puede contemplar las pequeñas poblaciones de adobe y palmeras de sus orillas, descubrir niños bañándose en las aguas, hombres echando sus redes al amanecer, campos parcelados de verdor trabajados por hombres encorvados, aquí un carro tirado por un burro, allá unas mujeres lavan la ropa. Independientemente del tiempo que se dedique, siempre sabrá a poco.