Las obras que se encuentran en este museo son de ensueño. Imposible de ver todas sus salas en una sola visita. Grandes esculturas de piedra, tesoros de oro y piedras preciosas, mobiliario de madera, utensilios de otra época pero que parecen fabricados ayer mismo. Recorrer las salas fue un verdadero placer.
Asistir a este espectáculo nocturno en habla hispana es un descubrimiento. Personalmente lo aconsejo, es una oportunidad para ver el entorno de las pirámides y la esfinge iluminadas.
Personalmente me hubiera quedado contemplándola horas y horas. Me encantó la serenidad de su rostro y su postura, guardiana de las maravillas que la rodean. Es maravillosa y hay que contemplarla de cerca.
Sirven de acceso a otra de las maravillas de Egipto que no hay que perderse: la Esfinge. Aquí uno se puede imaginar a los sacerdotes acompañando al faraón a su última morada.
Aquí se encuentran las tres pirámides más famosas de Egipto. La vista del conjunto es espectacular. Imprescindible en una visita a Egipto.