Si te mueves en taxi, negocia el precio antes porque, aunque todos tienen taxímetro, no se han actualizado desde los años ochenta. Las calles están repletas de taxis, por lo que si uno no se adapta a tu presupuesto, prueba con el siguiente. Regla de oro: evita los taxis estacionados enfrente de los hoteles o en las zonas turísticas; los precios son mucho más altos y por lo general los conductores no rebajan demasiado. Aléjate un poco y los precios serán más bajos.