Hoi An es un pequeño, acogedor, encantador y tranquilo pueblo de herencia colonial que no te puedes perder. A partir del s.XVI los chinos se establecieron y la convirtieron en un importante puerto comercial donde hacían escala embarcaciones holandesas, portuguesas, japonesas y otras.
El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar tranquila y relajadamente, a pie o en bicicleta. En un día se puede completar la visita pero, seguro, estarás más días. Y recuerda que puedes comprar ropa a precios de risa!