El recinto imperial tiene en su interior el Palacio de Thai Hoa, la Sala de los Mandarines, las Nueve Urnas Dinásticas, la residencia Dien Tho, el lago Tinh Tam y la Ciudad Púrpura Prohibida (donde vivía el emperador, su familia y sus concubinas). Perderse por sus jardines y plazas empedradas descubriendo ahora uno ahora otro edificio o templo, es una maravilla, a mi me encantó. Entrada, 55.000 VND, cuidado porque cierran a las 17.00h.
Hoi An es un pequeño, acogedor, encantador y tranquilo pueblo de herencia colonial que no te puedes perder. A partir del s.XVI los chinos se establecieron y la convirtieron en un importante puerto comercial donde hacían escala embarcaciones holandesas, portuguesas, japonesas y otras. El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar tranquila y relajadamente, a pie o en bicicleta. En un día se puede completar la visita pero, seguro, estarás más días. Y recuerda que puedes comprar ropa a precios de risa!