Restaurante bien situado, cerca del Palacio de la Reunificación y del Museo de los Recuerdos de Guerra. La comida es deliciosa y se puede disfrutar de ella en la terraza o en el interior del edificio, ambos decorados con mucho gusto.
Durante el día para comprar los regalos (sin olvidarse del regateo), y por la noche para cenar un buen pescado o marisco a la brasa.
Comimos calamares y pescado, todo buenísimo, no asustarse por la primera impresión del local.