El recinto imperial tiene en su interior el Palacio de Thai Hoa, la Sala de los Mandarines, las Nueve Urnas Dinásticas, la residencia Dien Tho, el lago Tinh Tam y la Ciudad Púrpura Prohibida (donde vivía el emperador, su familia y sus concubinas). Perderse por sus jardines y plazas empedradas descubriendo ahora uno ahora otro edificio o templo, es una maravilla, a mi me encantó.
Entrada, 55.000 VND, cuidado porque cierran a las 17.00h.
Es una preciosa torre octogonal de 21 metros de altura, situada en un enclave perfecto sobre el río Perfume. Interesante leer la historia reciente de la pagoda, foco de diversas protestas antigubernamentales. Está a unos 4km de la Ciudadela, así que se puede llegar en un paseo (buf! en Hue hay ya mucho tráfico) o alquilando una moto o una bicicleta. La entrada es gratuita.
La ciudadela de Hue está formada por murallas que envuelven el recinto imperial. Estas murallas pueden recorrerse por el exterior en bicicleta o en motocicleta de forma muy relajada, ya que tres de sus cuatro costados dan a los campos y paralelos a los canales.
Hoi An es un pequeño, acogedor, encantador y tranquilo pueblo de herencia colonial que no te puedes perder. A partir del s.XVI los chinos se establecieron y la convirtieron en un importante puerto comercial donde hacían escala embarcaciones holandesas, portuguesas, japonesas y otras.
El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar tranquila y relajadamente, a pie o en bicicleta. En un día se puede completar la visita pero, seguro, estarás más días. Y recuerda que puedes comprar ropa a precios de risa!
Otro ejemplo de la multiculturalidad de Hoi An, esta vez un legado japonés.