Estos clásicos hoteles eran los frecuentados por los reporteros y oficiales americanos durante la guerra. En la 5a planta del Rex, la terraza es ideal para descansar y contemplar las vistas de la ciudad, así como tomarse una cerveza.
Se pueden ver en un paseo en "xich lo" por la ciudad.
Es un museo con poco interés, lo que más nos gustó fue el edificio en sí y algunos carteles de propaganda.