Es el hamman de la mezquita Santa Sofía, construído por el arquitecto Sinan en el que se considera su mejor obra, fue proyectado en honor a la esposa de Suleimán, Hurrem Sultan, más conocida como Roxelana. Aunque en la actualidad es una tienda de alfombras -bellas, muy bellas- recomiendo la visita por la elegancia del hamman, una buena oportunidad de conocer uno de los más bonitos.
El Gran Bazar, con más de 4.000 comercios, ha sido el corazón de la ciudad durante siglos. A partir de un pequeño recinto que hacía de mercado, el bazar fué creciendo a medida que los comerciantes ponían telas para poder desarrollar su actividad bajo cualquier tipo de climatología. Hoy en día, sus calles principales atraen sobretodo a turistas y hay que pasear disfrutando del color, el aroma, el calor humano de los turcos, las bromas y el regateo. Tomarse un te y perderse por los callejones más estrechos es toda una experiencia que vale la pena repetir. Los domingos está cerrado.