El Gran Bazar, con más de 4.000 comercios, ha sido el corazón de la ciudad durante siglos. A partir de un pequeño recinto que hacía de mercado, el bazar fué creciendo a medida que los comerciantes ponían telas para poder desarrollar su actividad bajo cualquier tipo de climatología. Hoy en día, sus calles principales atraen sobretodo a turistas y hay que pasear disfrutando del color, el aroma, el calor humano de los turcos, las bromas y el regateo. Tomarse un te y perderse por los callejones más estrechos es toda una experiencia que vale la pena repetir. Los domingos está cerrado.