La calle Rue Souq as-Smarrine es una de esas calles que a veces nos hacen traspasar una frontera temporal o una puerta imaginaria hacia un mundo desconocido. Para el viajero que lo hace por primera vez resulta una experiencia casi mística el caminar por una calle como Rue Souq as-Smarrine, preludio del laberíntico mundo del zoco donde mejor que en ningún otro lugar esta presente toda la simbología y tradiciones del mundo islámico.
Las calles aledañas a la plaza Djemma el Fna, laberínticas, son una increíble muestra de artesanía y vida y la mejor manera de conocer la ciudad y su cultura. Las animadas calles están atestadas de toda clase de productos (cerámica, ropas de mil colores, sandalias y babuchas, alfombras, instrumentos musicales, antigüedades, especies...). Pasear sin rumbo por ellas es, junto con la plaza Djemaa, uno de los placeres de todo viaje a Marruecos. Recordad que es imprescindible regatear mucho y no preguntar un precio si no se está realmente interesado en el objeto.
Efectivamente fué declarada Patrimonio de La Humanidad. Uno de los factores que más influyeron fué que allí subsisten los últimos Juglares del planeta, pudiendoles ver actuar, contar sus historias, rodeados de un número interminables de personas que lloran, rien y se emocionan con su arte. En un momento determinado callan y la muchedumbre que les rodea debe echar unas monedas si quieren conocer el final de la historia, el fin del espectaculo. Entre la comida que podemos degustar en la plaza se encuentran, la teta de vaca, el puré guisantes (Beshara), la cabeza de grandes mamíferos (Dependiendo de lo que pagues te darán en un papel de estraza las partes más jugosas), siempre acompañadas de la sal y la pimienta. Es la fascinación de lo imposible, un mundo que ya no puede cambiar, es la sensación de volver a un pasado que está a nuestro lado, desde siempre.
Es el centro social de la ciudad, en forma triangular parece formarse a partir de la desembocadura de pequeñas callejuelas.
En esta calle se respira el Marrakech más moderno con sus restaurantes de comida rápida, sus tiendas de ropa de marca y sus nuevos apartamentos de lujo. Es muy interesante de visitar
La Corniche en el punto de encuentro y el lugar para dejarse ver en Casablanca. Como sucede en muchos otros países y especialmente entre los ribereños al Mediterráneo o al Atlántico, el mar es una pieza clave en su historia y en su cultura y junto a él la gente se concentra y socializa.