Tranquilo, limpio y con un enorme salón donde pasar tiempo leyendo o charlando. Los dueños te harán sentir como en casa. Además organizan actividades como trekkings o visitas al desierto pasando varias noches. La comida muy buena, sobre todo las tortitas de trigo del desayuno.
La verdad que estuvo bien de precio para la ultima noche que pasamos. Aunque no tiene nada que ver con dormir en la Medina.