Fue uno de nuestros mejores días. Nos dedicamos toda la mañana al parque y a visitar alguna de sus atracciones turísticas. Habíamos comprado un “obento” (el take away japonés) y nos lo comimos allí mismo en el parque. Nos supo a gloria.
Cuando fuimos estaba repleto de crisantemos que inundaban un parte importante del recinto. El jardín es también parque botánico y es un brillante ejemplo de la tradición japonesa por el arte floral.
Según leí en la guía, era el jardín más antiguo de Tokio. Solo por semejante honor merece ser visitado.
Otro día nos fuimos a comer al parque Ueno, era como una especie de oasis, un remanso de paz dentro de la mega urbe de Tokio. Está lleno de estanques y también hay algún museo y algún santuario.