La cara más moderna de la arquitectura que se puede encontrar uno en Japón. Un edificio moderno que se ha convertido en una parte integral y elemento básico en el skyline de la capital japonesa.
Está claro! Tenemos que volver! nos faltó más tiempo en la ciudad y tuvimos que hacer una visita fugaz al Palacio Imperial, en la estación de Otemachi, el recinto está protegido por un foso, todo el conjunto es de una gran belleza. Tampoco pudimos disfrutar de los recorridos por parques como el de Ueno, Kitanomaru.
Como alumnos aplicado y fieles lectores de nuestra guía, la última noche fuimos a una representación de Kabuki, el teatro tradicional japonés. Después nos fuimos a tomar algo por Ginza para despedirnos de la ciudad.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el Castillo Nijo bien merece una visita si nos encontramos en Kyoto. La puerta Karamon, el palacio Ninomaru, los pasillos de madera que emulan el canto de un ruisenyor y sus jardines son una verdadera preciosidad.