Imaginar tantos creadores al servicio de una religión, no cuesta al pasearse por los museos vaticanos. A destacar la Capilla Sixtina.
San Pedro y su esplendor. Todo se torna pequeño cuando se entra a San Pedro y luego, después de recorrer los innumerables salones del Vaticano, la Capilla Sixtina me derrumbó......esas manos que durante años quise contemplar.
Para los amantes del más allá.
Un museo dedicado a las almas atrapadas en el purgatorio, en el que se pueden apreciar señales en forma de huellas con quemaduras de las almas que han alcanzado el limbo... Muy sui géneris.