A mis casi 40 años me puedo dar algún lujo como este. Tres días completos en los que no fallé ni a una opera y en los que disfrute de la buena pasta y el buen vino de la región. Todo salió a pedir de boca.
El carnaval de Venecia se celebra desde el XVII, cuando la nobleza se disfrazaba para hacerse mimetizarse entre los ciudadanos de a pie de Venecia. Hoy por hoy es un espéctaculo de fama mundial y desde luego una experiecia irrepetible para aquellos viajeros que se dejen caer por el centro de Venecia.
Poco se puede decir del festival más antiguo del mundo. Para los que no hayan estado en Venecia y sean amantes del séptimo arte y del turismo de festivales es quizás la ocasión única (con el permiso del carnaval por supuesto). Se celebra a principios de septiembre.
Nuestro primer viaje por Italia ya nos llevó a esta fiesta tan original como competitiva y despiadada. Y luego repetimos en el siguiente. Siena es muy bonita y una puerta de entrada magnífica para explorar la región de la Toscana.
Uno de los templos operisticos del mundo. Si no te da el presupuesto para ir a la opera, consuelate sacandote una foto al lado de la puerta.