Sede del Museo Militar, lo que más impresiona es la tumba del Emperador Napoleón. Un descanso eterno maravilloso. Aunque uno no sea muy amante de todo lo relacionado con la guerra, vale la pena admirar la Iglesia del interior.
Confieso que no lo he visitado, ya que es un museo de arte contemporáneo, que personalmente no es el estilo que más me gusta, pero es uno de los mejores del mundo en su contenido. Lo que también es verdad, es que el edificio por si solo, ya vale la pena. Es fuera de lo común, una combinación de tuberías y cristal. Además el ambiente de sus alrededores es muy peculiar. Gente joven y algún que otro futuro artista.