Monumento imponente a los éxitos de Napoleón. Algunas de las avenidas de París más largas parten desde aquí y la visión del conjunto es impresionante.
Vale la pena pagar la entrada y hacer cola para ver las magníficas gárgolas de la balaustrada. Las vidrieras de la iglesia son impresionantes y el jardín de la parte posterior un descanso maravilloso. Todo el edificio es una obra de arte y no importa si es de día o de noche es un edificio bello desde cualquier punto.
Creo que fue en el tercer viaje cuando decidí visitar la tumba de Jim Morrisón, ésta se encuentra en el cementerio Pére-Lachaise, un lugar de peregrinación para jóvenes y maduros; la lápida y el busto del cantante de los Doors que cubrían sus restos desaparecieron una noche
Eclipsado por la magnificencia del palacio real creado por Luis XIV, la ciudad de Versalles ofrece enormes posibilidades si se cuenta con el tiempo necesario. Sin salir del conjunto real vale la pena explorar, lejos de las multitudes, el parque diseñado por Le Notre donde se esconden una docena de 'Bosquets', magníficos espacios arquitectónicos casi teatrales que el rey dedicaba al ocio y a la cultura.
La estilizada Torre Eiffel surge como desafiando la altura y a la vez invitándome a contemplarla desde la suave arena que hay bajo sus pies o desde el Campo de Marte con sus jardines multicolores