Se ha convertido en una tradición que todo edificio que albergue un museo de arte moderno, en cualquier ciudad del mundo, le acompañe la polémica. Y a éste como no podía ser menos también le pasó cuando se hizo público el fallo del jurado en 1996. Su estilo "demasiado moderno" en una ciudad tan neoclásica como Helsinki no gustó, sin embargo, ésta fue la primera piedra que se puso para crear lo que hoy se conoce como la zona contemporánea de Helsinki, y las críticas han cesado. Sus curvilíneas formas son sugerentes y actúa como elemento dinamizador entre las construcciones clásicas y los nuevos edificios que se han levantado en la zona. Su interior no es tan estimulante. La mayoría de las obras son escandinavas.
Un interesantísimo y bello museo dedicado al Ártico, muy instructivo.