Es probablemente la iglesia mas magica y que provoca mas calma de todas las de la ciudad. Hay que verla y sentarse un rato para admirarla. Puntualmente se hacen conciertos de musica clasica.
El Olivar de Tramaya era una antigua fábrica de aceite del siglo XIX que ha sido restaurada cuidadosamente hasta hacer de ella una acogedora casa rural. El cortijo andaluz es un conjunto de edificios, aislados en el campo y dedicados a una explotación agraria. La palabra cortijo procede del latín cohorticula, diminutivo de cohors, patio, corral, e indica que estos edificios están construidos en torno a un patio. Desde el exterior se ve el cortijo como un conjunto cerrado, formando una gran mancha blanca, que contrasta con el verde de los olivares, o el claro de la campiña. Combinando el encanto del pasado junto con el confort y el espíritu actual que la caracteriza, está situada en uno de los parques naturales más grandes de España: "El parque natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas". De este modo, constituye un magnífico entorno ecológico y cultural.
Me gustó mucho el entorno del paisaje y los pocos restos que se conservan de un bello claustro y de la planta de una basílica. Lo que ayuda a entender aquello de "planta de cruz griega", aquí queda del todo explicado. La entrada cuesta 3 €, lo que encontré excesivo.