Nuestra peña gallega nos llevaba hablando de este festival los últimos dos viajes y por eso decidimos probar. El sitio es alucinante, realmente los pueblos de la zona norte de galicia parecen vivir anclados en otro tiempo o en alguna novela de Valle Inclán. Es increíble la cantidad de gente que nos juntamos allí y aunque no entiendo parece que la calidad de las actuaciones fue muy buena. Una pena que llovió a mares.
Otra encerrona gallega que no tuvo parangón. Disfrazados de vikingos los habitantes de Catoira dan rienda suelta a sus salvajes instintos nosotros no podíamos ser menos. Nos hinchamos a comer y beber. Toda una muestra de cómo salvaguardar los acontecimientos históricos.
En la escena española se ha abierto un hueco importante y suele haber gran calidad en las cintas que se exhiben. Las fiestas de despedida son celebres y un buen momento para salir de la onda festivalera y vivir la ciudad.
Solo el edificio en si ya es digno de una visita pero ademas si se combina con la cantidad de actividades que se programan lo hacen un lugar a tener muy en cuenta para todos los que esten de paso y esten interesado en la cultura asiatica.
La fiesta local de Barcelona coincide con el final del verano y es un momento perfecto para salir a la calle y disfrutar de conciertos, actividades al aire libre para ninos, el correfoc y mucho mas donde la calle es la verdadera protagonista.