A principios de mayo los madrileños sacan brillo a sus mejores prendas y se disponen a vivir la feria de San Isidro como si los años no hubiesen pasado. El ambiente más castizo y más ibérico en cada esquina. Ni sacado de una peli de Almodóvar.
Me gusta como Valencia le ha plantado cara al futuro y como ha asumido su papel de ciudad mediterránea. El festival es un gran momento para ver muchas cintas de países, especialmente los del sur y acercarnos un poco más a nuestros vecinos.
Aunque parezca increíble no es siempre fácil encontrar películas latinoamericanas que se distribuyan en las salas españolas. Por eso este festival tiene mucho que ofrecernos. Y si además lo alargamos y recorremos la costa hasta el Algarbe portugués la dicha será completa.
Mucho calor, todo demasiado caro, y aglomeraciones. O igual es que ya estaba haciendo mayor para los festivales. Pero bueno nada que ver con los del norte de Europa, igual era ese calor efervescente y el estar todos medio en pelotas. Lo que si fue alucínate fue la música, Cold Play impresionante.
Quizás no hay muchas cosas que traigan al viajero a Valladolid, pero entre el festival y lo poco que se tarda desde Madrid puede incluso pensarse en hacer una escapa de 1 día o 2. El festival suele tener cintas sorprendentes que se salen bastante de los circuitos más comerciales.