Espectacular, el preludio de lo que se puede encontrar el viajero antes de traspasar las murallas de Toledo. Un gran arco de entrada flanqueado por dos robustos torreones redondos y entre ambos un enorme escudo de Carlos V.
Conocida como Puerta de Alfonso VI, la levantaron los árabes en el año 838 y en su día fue la principal entrada a la ciudad. Hay que verla, no ha sufrido grandes retoques desde que la construyeron.
Curiosa puerta con la fachada exterior diferente a la interior. No parece una puerta, más bien un edificio entero. Recomiendo verla junto a las demás puertas de la muralla de Toledo ya que todas son diferentes.
Conserva sus dos torres defensivas, lo que lo hacen más encantador si cabe, desde aquí hay una bonita vista del río Tajo a su paso por Toledo.
Mención aparte, la Puerta del Perdón, en la fachada principal de la Catedral de Toledo, es una obra maestra del arte ojival. Está profusamente adornada y la piedra parece moldeable como la goma.