Son Marroig es una antigua masía que conserva mobiliario y decoración de la época. Me gustaron los jardines y un pequeño templete sobre un pequeño acantilado del que se obtiene unas vistas increíbles de la costa. Una delicia para la vista y el espíritu.
Me gustó mucho el entorno del paisaje y los pocos restos que se conservan de un bello claustro y de la planta de una basílica. Lo que ayuda a entender aquello de "planta de cruz griega", aquí queda del todo explicado. La entrada cuesta 3 €, lo que encontré excesivo.