Es un hotel pequeño con 42 habitaciones, muy bien ubicado y con una terraza con vistas a la catedral. El hotel en sí es una antigua casa noble toledana de la que han conservado la puerta de entrada y la estructura junto a un patio interior encantador. El desayuno un poco justo pero por lo demás todo impecable.
Hotel con el encanto típico de esta zona, los clientes a menudo son cazadores y la decoración es bastante característica de un lugar con gran fama en sus carnes de caza.