Espíritu de principios del siglo XX nada más atravesar sus puertas. Aunque no sea para comer, es muy recomendable al menos tomarse una caña.
Situado en la última planta del Palacio Euskalduna Jauregia es uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Su precio no es para comer en él todos los días, pero igualmente lo que te ofrecen tampoco se come en cualquier sitio. Cocina actual, cada plato parece una pequeña obra de arte. Servico excelente, calidad excepcional y una amplia (y cara) carta de vinos transforman el comer en toda una experiencia.
Un lugar agradable y con solera donde el trato es cordial y la comida está riquísima (las raciones son abundantes).
Suele estar bastante lleno los mediodías pero es cuestión de tener algo de tiempo y paciencia.
Aunque sea un poco caro el precio se justifica con la calidad del servicio y sus platos. Para daser un capricho o para convencer a alguien de que eres un buen partido.
Aunque no se encuentre en la parte "elegante" de la ciudad su menú de la casa es para quitarse el sombrero. Se trata de comida tradicional. Tiene gran variedad de platos. EL postre de la casa es sencillo pero contundente. Sobre los 35 euros persona. EL comedor añora un pasado glorioso, hoy venido un poco a menos.
Es un restaurante que queda a mitad de camino, es mejor que un menú del día pero no llega a buen restaurante, eso sí para el precio que pagas (18 euros/menu especial noche, 12 euros menú día) no deja de ser una excelente opción dentro del casco.