Perderse por sus calles fue un auténtico descubrimiento. Con buenos restaurantes, me pareció un lugar tranquilo y alejado del ruido y la contaminación.
Destacan en este barrio Bab Zuwayla, la Ciudadela, la Casa de Gayer Anderson y el Museo de Arte Islámico. Es un barrio que dastaca por las cúpulas y los minaretes.