Muchas agencias obvian el detalle de está esclusa que cierra como un embudo el paso de toda embarcación y que permite el paso cada media hora de un par de naves. Dependiendo del tráfico, la embarcación estará más horas o menos, puede llegar perfectamente a las 12 horas de espera. Una curiosidad y lo mejor de la espera:
Sea como sea, se acercarán vendedores a la embarcación, ofreciendo mantelerías, chilabas y multitud de recuerdos que irán embolsados y arrojados una y otra vez en ambas direcciones hasta que el precio sea acordado por ambas partes. Para pagar, una de las formas más utilizadas es poner el dinero en un recipiente de carrete de fotos que facilita el vendedor y listo. Cuando se acabe el show, siempre quedará la piscina.