Es el centro de la ciudad antigua, a partir de esta plaza se distribuyen radialmente las calles. Llena de tiendas de recuerdos y turistas es un buen comienzo para explorar la ciudad. Por la noche en el canal que la atraviesa se pueden comprar flores flotantes con velas para dejar arrastrarlas por la corriente mientras se pide un deseo.
La forma más sencilla de huir de la turistizada Lijiang y sumergirse en su realidad es acudir a este mercado de abastos donde la población compra los alimentos diariamente. Al más puro estilo chino los puestos se desparraman por el suelo sin orden ni concierto. La damas acuden a el con sus cestos a la espalda y sus niños al pecho. Se encuentras al sur de la ciudad vieja y en el camino aún en el 2006 era posible ver los trabajos de rehabilitación de las casas tradicionales tras el último terremoto de 1996.
Esta grandísima plaza fue creada por Mao. Durante la revolución Cultural, el Presidente capitaneó desfiles de hasta un millón de personas. En 1976 la plaza se abarrotó de fieles que querían despedir al líder chino.
Existen varios monumentos alrededor, como el Museo de la historia de la Revolución China, el Gran Palacio del Pueblo, la Puerta del Sur, el Mausoleo de Mao y el monumento a los héroes del pueblo.
Si madrugas podrás asistir a la ceremonia de izado de bandera.