El siguiente objetivo era introducirnos en los hutong, callejones que se asemejan a los barrios viejos de nuestras ciudades. La actual política urbanística está favoreciendo la desaparición de estos espacios, una auténtica pena, porque ahí está el verdadero Pequín, el auténtico, la vieja y entrañable ciudad.
No esperábamos menos de la grandiosidad de esta plaza y todos los edificios y museos que la circundan. Es domingo y la visitan miles de chinos.
La Ciudad Prohibida, a pesar de todo lo que se ha visto y oído, resulta impresionante. Es difícil describir su grandiosidad: más que belleza, el Palacio Imperial destila personalidad y magnificencia. Y allí descubro también una de las grandes pasiones de los chinos: hacerse fotos unos a otros, buscando a ser posible los lugares más recónditos e inaccesibles.
Estas dos calles muy próximas entre sí y a sudoeste de Tiananmen son un buen lugar para ojear tiendas de antiguedades, caligarfía, sedas y porcelanas. Su estructura de "hutong" aún se conserva y los edificios están ricamente decorados. Su única pega es el precio, pero es una buena forma de curiosear. Al final de Liulichang, y alrededores, existen puestos mucho más modestos y desvencijados que venden infinidad de objetos a precios más asequibles aunque la calidad, obviamente, no es la misma.
La mezquita Id Kah es la más grande de Kashgar y una de las más grandes de China. Es el centro de las celebraciones religiosas y de la vida musulmana de Kashgar, pues su centro histórico se encuentra en el mismo barrio. La plaza de delante de la mezquita es un lugar muy animado a todas horas, pues la comunidad musulmana pasea, charla y descansa al sol de esta plaza. No os lo perdáis, sobretodo en viernes, día de rezo.