Alucinante testimonio de la época de más tensión política entre China y la URSS y algo que en nuestros días puede parece un ejemplo de un egocéntrico y paranoico líder pero que en su día probablemente tendría justificación. La ciudad subterránea es un complejo de túneles que tenían como misión defender a la población en caso de ataque y ahora una parte de ellos están abiertos al público para ser visitados. Se pueden ver desde espacios reservados para enfermerías hasta otros dedicados a almacenar agua y comida.
Contiene colecciones muy interesantes de arte y con exposiciones temporales a las que merece prestar atención. Si os interesa la historia del partido comunista en su interior está también el museo de la revolución.
Hijo prodigo de Pekín e ilustre tenor operístico, su casa esta ahora abierta al público y todo está conservado con el mobiliario original que el artista poseía antes de su muerte en 1961.
Para llevarse la esencia del ansia de modernidad y de la vorágine por cambiar el paisaje urbano de la ciudad. Prescindible.
La tumba del gran filósofo y poeta, nacido el año 1019, es una joya. Fue trasladada aquí, donde se construyó este gran mausoleo, decorado con cerámica y azulejos preciosos.