Este enorme mercado se ha readecuado al turista occidental. Por sus pasillos se pueden ver montones de artículos dirigidos al ávido viajero de objetos de dudosa calidad. Ropa, artesanía, tecnología, antigüedades, joyas....todo tiene cabida entre sus puestos. El regateo debe ser duro si se quiere obtener un precio adecuado.
He de añadir que el hotel que alberga en su interior dicha torres (un Hyatt) es magnífico. Las vistas del hall del hotel desde lo alto de la torre no dejaran indiferente a nadie.
Cuando hace unos diez años las autoridades chinas decidieron abrir la ciudad a la inversión extranjera, una de sus prioridades fue crear, lo más rápidamente posible, una infraestructura arquitectónica espectacular que no tuviese nada que envidiar a Hong Kong, Singapur o cualquier otra gran ciudad del mundo.