Situado en el magnífico parque del Templo del Cielo, este monumento de mármol blanco hará las delicias de fotógrafos y obsesivos. Construido matemáticamente a partir del número 9, el número del emperador, su geometría es perfecta para la fotografía y para aquellas personas que necesiten que la vida tenga un orden preciso. Lamentablemente la masificación turística hace muy difícil su visita. Hay que madrugar para verlo "casi solo". Un consejo, las hordas de turistas se empecinan en ir todas juntas así que mientras todas se encuentran en el lado del monumento que da directamente al parque, el opuesto se halla casi vacío de turismo. Los mejores momentos al orto y al ocaso.
El impresionante Jardín de Verano, situado a orillas de un lago, servía de refugio a la corte imperial durante los meses de más calor, y a tal fin su majestuosidad no desmerece respecto a otras residencias oficiales
Tiene que ser duro para un monumento de más de 600 años de antigüedad ser más conocido por un retrato hiperrealista de Mao que cuelga en su fachada que por si mismo. Esta puerta da acceso al inicio de la Ciudad Prohibida. Se puede ascender, previo pago de de 15CNY, y tener unas buenas vistas. Cuidado con lo que hacéis pues se dice que está plagada de policía secreta para evitar conatos de revueltas tipo pintadas, pancartas y demás, ya que esta puerta tienen un gran significado patriótico al ser elegida por Mao como lugar desde donde se proclamó la "república". La puerta es muy fotogénica especialmente si se recurre a los leones que la flanquean como primer plano y la puerta detrás. Además se hacemos un contrapicado aumentamos la grandiosidad de la puerta. Siempre y cuando el omnipresente turismo chino te deje, claro.
Otro de los monumentos destacados del parque del Templo del cielo. Constituido por varios pabellones la Sala de las Plegarias por las Buenas Cosechas es el edifico más espectacular. Reformado en el 2006 es un imponente edificio circular de 38m de altura y 30 de diámetro construido sin un solo clavo. Elevado sobre una plataforma de mármol blanco sus enormes pilares lo forman troncos de una sola pieza que eran seleccionados por los sacerdotes de entre los árboles sagrados cortados a miles de kilómetros de Pekin y transportados por los ríos del país.
Este enorme mercado se ha readecuado al turista occidental. Por sus pasillos se pueden ver montones de artículos dirigidos al ávido viajero de objetos de dudosa calidad. Ropa, artesanía, tecnología, antigüedades, joyas....todo tiene cabida entre sus puestos. El regateo debe ser duro si se quiere obtener un precio adecuado.