Ir al estadio de Maracana era algo que quería hacer desde pequeño. Siempre había seguido los éxitos (y fracasos) de la canarinha. Siempre hasta que su fútbol pasa a ser más parecido al del resto de equipos. Pero no tuve suerte de coincidir con ningún partido o sea que me tuve que conformar con entrar al estadio pagando entrada y estando completamente vacío. Algo es algo.
El paisaje de Rio es el más exuberante y grandioso que una urbe de semejante tamaño podrá nunca llegar a albergar. Azotada por las aguas bravas del Atlántico, sitiada por el Pau de Azucar y el Corcobado y semi engullida por el parque nacional de Tijuca, Rio es un prodigio de la naturaleza. En pocos minutos uno puede pasar del hormigón a la selva.
Al Corcovado, monte donde se halla el Cristo Redentor de grandes dimensiones, símbolo de Río, con los brazos abiertos cara a la Ciudad. Se accede a través del túnel de Rebonços y hay que tomar un ferrocarril hasta la cima, desde arriba se divisa una magnifica vista de Río, con la enorme Bahia de Guanabara al fondo; el Botafogo; el Parque Nacional de Río, donde se pueden encontrar muestras de todas las especias botánicas existentes en Brasil, se trata de un Parque inmenso (aconsejamos ir en horas de día y mejor en grupo).