Este edificio fue duramente criticado tras su inauguración debido a que su altura no superaba a la opera Garnier de París.
En este enorme parque de atracciones uno se puede encontrar casinos, máquinas tragaperras, puestos en los que uno trata de probar su habilidad con el rifle... Y ya antes de llegar a este lugar se puede ver desde cierta distancia la enorme noria.
El hecho de que conseguimos ir a este festival con apenas un duro en el bolsillo fue toda una demostración para animarnos a visitar el resto de festivales más elitistas de la vieja Europa. Si os gusta la opera este festival es alucinante. Lo mejor fue que conseguimos unas invitaciones de las más caras para una opera Mozart. Increíble.
Hubiese preferido conocer Innsbruck en invierno y haber pasado un fin de semana en un hotelito de lujo y esquiando, pero es lo que tiene la vida del viajero de interail, es dura la vida del viajero pobre o sea que llegamos para su festival y en verano. El lugar es increíble y todos esos personajillos vestidos de tiroleses hacían que pareciese que estuviésemos en un cuento o en un decorado.