Un refugio en el fin del mundo en un entorno natural de ensueño.
Es un privilegio poder contemplar amanecer en plena naturaleza, con los Montes Olivia y Susana rivalizando en belleza.
El hotel es precioso, todo de madera. Muy acogedor.
Un lugar calido, con habitaciones amplias y muy luminosas, ubicado cerca del transporte publico, abierto todo el año, buen atencion.
un lugar rodeado de vegatacion, hermosas vistas, silencioso, grandes y sabrosos desayunos, un ambiente calido y con calidad.