Aunque varios templos del complejo están apuntalados con andamios y ya no es posible entrar en el interior merece la pena llegar hasta allí. EL templo de Plaosan están algo alejados del centro. Eso supone pocas visitas y una oportunidad excepcional de disfrutar en soledad.
Las comparaciones son odiosas y el pequeño templo no puede luchar contra su enorme vecino. Aún así la enorme figura de buda es digna de verse, puedes servirte de una plancha de metal que hay en la puerta para desviar la luz al interior y poder fotografiarlo.