Se ubica al final de un callejón, en mitad de la parte antigua y es probablemente el lugar más concurrido por los turistas por su céntrica ubicación y debido a que junto a la misma se sitúan varias de las casas tradicionales reconvertidas en hoteles. Es del S. XIV, tiene unos altísimos minaretes y una fachada clásica iraní, con una decoración que recuerda a las mezquitas de Isfahan. Su interior alberga un patio y una cúpula decorada con mucho esmero tanto interior como exteriormente.