Se ubica al final de un callejón, en mitad de la parte antigua y es probablemente el lugar más concurrido por los turistas por su céntrica ubicación y debido a que junto a la misma se sitúan varias de las casas tradicionales reconvertidas en hoteles. Es del S. XIV, tiene unos altísimos minaretes y una fachada clásica iraní, con una decoración que recuerda a las mezquitas de Isfahan. Su interior alberga un patio y una cúpula decorada con mucho esmero tanto interior como exteriormente.
Lo más recomendable de Yazd es perderse por las callejuelas de su antigua ciudadela, compuesta por enrevesados y estrechos caminos que atraviesan las edificaciones y muros de adobe. Llena de viviendas y salpicada de pequeños comercios, panaderías o tiendas de alfombras, sorprende por ser algo totalmente diferente a lo que uno pueda ver en el resto del país (sí en otras poblaciones de la provincia de Yazd). En ocasiones hay demasiadas motos, y el sol pega muy fuerte en verano, por lo que es recomendable pasear a primera hora del amanecer o incluso de noche, cuando la tenue luz de las farolas le da un encanto especial.
Los más conocidos son probablemente los minaretes oscilantes de las afueras de Isfahan, si bien este mismo es tanto o más impresionante por su situación. Se encuentra en el mismo centro de las ruinas de la antigua población de Kharanag, y desde lo alto se divisa toda ella además de todo el horizonte que lo circunda. El minarete tiene la peculiaridad que la persona que suba a lo alto puede hacerlo oscilar moviéndolo con su cuerpo. Algo que desde abajo no es tan apreciable, pero que en lo alto es muy notorio. Señalar que subir resulta en el tramo intermedio agobiante y claustrofóbico por lo estrecho, oscuro y pequeño del hueco, por lo que no todo el mundo se presta a subir.
A 60km de Yazd de encuentra la población de Kharanaq que se levanta junto a las antiguas ruinas que dominaban el valle desde hace mil años. Las ruinas actuales, enteramente de adobe, recuerdan a Bam por sus intrincadas calles y casas, algunas de ellas con aparente intención de reformarse. En el extremo que mira al valle podremos contemplar unas bonitas vistas sobre el horizonte desde el que venían las caravanas de mercaderes.
Se encuentra junto a la entrada de la ciudadela, dominando el valle. Es otro de los antiguos caravanserai de la zona que recientemente ha sido restaurado, y que por el momento sólo se utiliza como lugar de excursión para impartir clases de Historia a escuelas de la región. Conserva toda la estructura clásica del alojamiento de mercaderes, así como un estanque central para los camellos.