Lo tiene todo, buena comida, buena atenciçon y buenos precios, lo çunico que no tiene es mesas y sillas, ya que es muy pequeño. Lo regenta Elio y señora. Para tener una orientacion: un cappuccino cuesta 1.05 euros y una Heineken 1.7 euros.
El 8 de febrero del 2006 picoteamos tapas en este bar. Es muy auténtico y estaba regentado por un matrimonio mayor. El local estaba lleno de gente del barrio bebiendo vinos en la barra del local.
Lei una recomendacion y me fui directo a probar su pizza. Buenisima, de la mejor que comi en mi ultimo viaje.
Cocina tradicional veneciana y también mucha variedad de pescados y mariscos. Se pago el entorno.
Minimalismo e innovación en un atiguo palacete del siglo XVI. Hay que probar los platos tradicionales de la región.