A estas alturas del viaje, se tiene la certeza de que ser extranjero en China es una característica que no diferencia nacionalidades: o se es chino o no se es. Todos los que no lo somos, de alguna manera pertenecemos a un mismo lugar, y sentimos cierta proximidad con sólo cruzarnos por la calle.
No hay ninguna ciudad en China que tenga la capacidad de seducción de Shanghai. Todo parece ser único y muy especial en esta gigantesca metrópoli cuyo nombre significa literalmente , 'Más arriba del mar'
Hay además calles especializadas en ciertos productos como Fuzhou Lu , también llamada la calle de la cultura, donde se puede encontrar todo tipo de material relacionado con bellas artes además de libros de calidad
Llevar consigo siempre no sólo un buen mapa sino también el nombre del hotel donde uno se aloja en caracteres chinos ya que muy pocas personas hablan algún idioma occidental, incluidos los taxistas
A pesar de su carácter cosmopolita, Shanghai nunca perdió su contacto con la china milenaria y conserva algunas excelentes muestras de arquitectura tradicional. En el mismo centro de lo que fue la ciudad china está la antigua residencia del mandarin Yu edificado en el S.XVI por un dignatario de la corte de los emperadores Ming. Esconde en su interior nada menos que 30 vestíbulos y pabellones rodeados de algunos de los jardines más bellos del país, comparables a los que se encuentran en la fabulosa Suzhou, una ciudad histórica a 80km de Shanghai que cuenta con el mejor conjunto de jardines urbanos de todo China.
Es una ciudad de actividad frenética, calles abarrotadas de foráneos y extranjeros, y aunque cuenta con mas de 4.000 rascacielos es un lugar donde conviven sin complejos la más absoluta modernidad con la China tradicional. También es uno de los mejores lugares para hacer compras del país, que fue a lo que dedicamos la mayoría de nuestro tiempo.