Ante nuestro -confieso que limitado- asombro, una vez finalizada la cena, él toma las sobras (tanto las suyas como las nuestras) y las arroja por la ventanilla del tren. Esta costumbre, me consta, es algo absolutamente habitual en este país
A estas alturas del viaje, se tiene la certeza de que ser extranjero en China es una característica que no diferencia nacionalidades: o se es chino o no se es. Todos los que no lo somos, de alguna manera pertenecemos a un mismo lugar, y sentimos cierta proximidad con sólo cruzarnos por la calle.
No hay ninguna ciudad en China que tenga la capacidad de seducción de Shanghai. Todo parece ser único y muy especial en esta gigantesca metrópoli cuyo nombre significa literalmente , ''Más arriba del mar'
Hay además calles especializadas en ciertos productos como Fuzhou Lu , también llamada la calle de la cultura, donde se puede encontrar todo tipo de material relacionado con bellas artes además de libros de calidad
Llevar consigo siempre no sólo un buen mapa sino también el nombre del hotel donde uno se aloja en caracteres chinos ya que muy pocas personas hablan algún idioma occidental, incluidos los taxistas