Los restos de la Villa Imperial del Emperador Nerón era colosal, los pocos restos de frescos y mosaicos que quedan, te dejan con la boca abierta, lástima que quede muy poco. Tienen un circuito guiado que se debe reservar con antelación. Es una visita contradictoria por un lado tienes que hacer uso de la imaginación para ver lo que fue pero si lo consigues, sales encantado de la visita, si no, puedes llevarte un desengaño.
Construido en el siglo II d.C., está considerado uno de los primeros "Centros Comerciales" del mundo. Parece mentira que la estructura que uno puede contemplar tenga esa antigüedad y que aquí se hiciera compra y venta de vino, aceite, frutas, flores y un largo etcétera de productos. Recomiendo su vista iluminada por la noche, sabe sacarle todo su esplendor.
Para muchos viajeros recorrer el corazón político, religioso y social de la antigua Roma es imprescindible, personalmente, y ya se que arriesgo mucho, diciendo esto, creo que no es necesario recorrer todas sus ruinas, si se tiene en cuenta el estado de conservación de muchas de ellas.
Añadiré que los edificios que superan más de dos palmos de altura pueden verse sin demasiada dificultad desde las gradas superiores del Coliseo, desde la Via dei Fori Imperiali y desde la parte oeste del Capitolino.
No es que su visita sea prescindible, pero en un orden de prioridades y calculando el tiempo de visita de este foro, cada cual debe sacar sus propios números y decidir si se debe visitar o uno prefiere invertir ese tiempo en otro lugar.
También conocido como Tempio di Venere e Roma, no queda casi nada de la estructura original. Los restos de este edificio también pueden verse desde las gradas superiores del Coliseo. Fue erigido en el año 121 por Adriano sobre la casa de Nerón. Personalmente me llamó la atención el tamaño de la construcción.
Está en estado ruinoso, conserva unas cuantas columnas y fragmentos del frontón, algunos opinan que es una entrada monumental, pero yo la vi monumentalmente ruinosa. Es una contradicción, a veces tres columnas de un templo me parecen increíbles y otras veces, como en este caso, miro los calificativos de otros viajeros o escritores y se me queda cara de póquer.