El elemento más espectacular de este templo es un enorme Buda sentado de 19m de altura. La mejor opción es acudir en fin de semana pues entonces realizan el ritual de envolverse a la espalda de Buda y resulta muy visual.
Algo alejado del centro su visita merece la pena. Lo cosntituyen dos enormes chedis "vestidas" a las que se puede ascender y obtener buenas vistas. Están rodeadas de decenas de pequeños budas vestidos con sus túnicas azafrán. También hay un gran buda tumbado. Es un edificio muy activo que se usa para la meditación.
Al otro lado del canal tiene ciertos visos de fortaleza. Lo más destacado es su espléndido techo tallado de madera bajo el que descansa un "pequeño" buda de 6m
Su torre estilo khmer tuvo que ser magnífica antes de que los birmanos arrasaran la ciudad. De todas formas la razón para visitar este templo es la cabeza de buda atrapada por las raíces de un ficus estrangulador que constituye una de las imágenes más características de Tailandia.
Constituido por una torre estilo khmer malograda por las guerras y el tiempo, su principal motivo de visita son unas pinturas en el centro de la chedi. Se accede a ellas descendiendo unas empinadísimas y estrechísimas escaleras. No esperéis encontrar la versión tailandesa de la capilla sixtina.