Imposible no acercarse a este museo en una visita a París. Se necesita planificar el recorrido, para ver las obras maestras ineludibles sin acabar extenuado. Desde dos horas a dos días, no importa lo que uno esté dispuesto a invertir en este fantástico museo. La experiencia es única.
El impresionismo pasó frente a mis ojos con esa sensibilidad que despierta en mí. No son las grandes pinturas de los grandes maestros que reviven la magnificencia de las cortes. Son los trazos realizados por hombres que se atrevieron a salir al aire libre y plasmar en un lienzo lo que sus sentidos dispuestos al asombro veían