Quizá no es tan famosa como Notre Dame, pero personalmente la considero más monumental. Hay que contemplarla desde el final de sus escaleras, blanca y radiante, para ir poco a poco acercándose y ver lo enorme que resulta. Me gustan su decoración de hermosos mosaicos y la piedra de sus paredes, como si la hubieran construido ayer. La cripta es interesante de visitar.
Rivaliza en hermosura con la mismísima Catedral de Notre Dame. Todo un lujo de decoración, magníficas vidrieras de una belleza desmedida. Imprescindible es un sueño.
El descubrimiento de esta iglesia fue como encontrar un bello tesoro. No me esperaba las maravillas que hay en su interior. Los balcones calados de piedra como de una puntilla se tratara son arrebatadores.
Admirable colección de vidrieras y magnífico deambulatorio con curiosas columnas concéntricas. Para mi resultó una encantadora visita.
Recomiendo ir a la misa del domingo a las 11 h. o a las 18 h. ya que son tradicionales los conciertos con un colosal órgano. Si simplemente se quiere visitar, el edificio impresiona ya sin entrar. Es enorme y a los admiradores del gótico no defrauda.