Barrio ultramoderno de París, con impresionantes edificios de acero y cristal. Por la noche se experimenta la sensación de estar en una auténtica ciudad futurista. Está bien comunicado por metro y hay multitud de lugares para descansar y comer.
Sí es muy turístico, pero todo viajero sabe extraer la esencia de un lugar e imaginárselo sin las tiendas de recuerdos y el grupo de japoneses haciendo fotos. Con esto, decir que vale la pena escaparse por este barrio, recorrer sus calles empinadas y sus plazas llenas de árboles y si además el bolsillo lo permite comer o cenar en uno de sus restaurantes, tan y tan parisinos.
Aunque es el típico lugar turístico, el ambiente es de lo más peculiar. Me gusta sobretodo los edificios que rodean la plaza y el ambiente que se crea como si de un pequeño oasis de verdor se tratara. Es un rincón poco usual en una gran ciudad.
Pequenas callejuelas llenas de terrazas donde tomarse un cafe. Por supuesto que ya que estamos es obligatorio acercarse a Notre Dame.
La Île de la Cité es una pequeña isla ubicada en el río Sena, donde se encuentra la Catedral de Notre Dame. Las vistas desde el Pont de la Tournelle son magníficas.